HOY HABLAMOS CON FRANCISCO SAN JUAN

2022-09-19
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HOY HABLAMOS CON FRANCISCO SAN JUAN

Francisco Sanjuan es director asociado de luis vidal + arquitectos y director de diseño. Tiene una amplia experiencia enfocada en el diseño y cálculo de los aspectos técnicos de la arquitectura. Su experiencia incluye numerosos proyectos aeroportuarios y edificios de alta complejidad. Es Asesor BREEAM y ha trabajado en el proceso de certificación LEED de múltiples proyectos. Sus responsabilidades incluyen la supervisión de procesos constructivos y la coordinación de equipos multidisciplinares durante las fases del proyecto constructivo. Ha participado en el diseño de la Terminal 4 y 4S de Madrid Barajas, Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de Heathrow, Aeropuerto Internacional de Varsovia, Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez en Santiago de Chile, Aeropuerto Internacional de Pittsburgh y en el Aeropuerto Internacional Boston Logan entre otros.

 Permítenos conocerte un poco mejor ... 

¿Qué es para ti la arquitectura?

Ante todo, para mí la arquitectura es una profesión. Quizás sea muy arcaico este planteamiento, pero siempre he pensado en ella como un oficio (artesanal, artístico y técnico) al que te vas acercando, desde lo más simple hacia lo más complejo, a través de los años de experiencia. En este sentido, la veo más como un simple artesano o el antiguo aprendiz de cantería, a quien en principio se encomendaban tareas sencillas que iban aumentando en dificultad según avanzaba el aprendizaje, donde cada aprendiz debía ser tutelado y vigilado de forma estricta por un maestro que se encargaba de su formación. Esta forma de trabajo y aprendizaje, extensible al mundo del arte, desapareció en el s. XX con el movimiento moderno y se salta ahora pasos imprescindibles.

La actitud habitual y tendente de la arquitectura actual es la de un arquitecto o grupo de diseñadores que actúan como visionarios que anticipan espacios, materiales y experiencias que, una vez definidos, se trasladan a otros equipos para que hagan realidad esa visión, adaptándola a las posibilidades técnicas, económicas y normativas de cada proyecto y cada lugar. Esto suele ser fuente de conflictos y de una pérdida de tiempo notoria, al multiplicarse el número de reuniones, alternativas y soluciones que se necesitan, previas a una solución definitiva consensuada por todas las partes.

Sáenz de Oiza argumentaba este punto sobre los estudios de arquitectura multidisciplinares, defendiendo que a él le gustaba la “leche de vaca”, y no la “leche promedio de varias vacas”. Es importante recuperar la figura del arquitecto multidisciplinar, más que la de los equipos multidisciplinares, aun siendo ambos perfectamente compatibles.

Por ello, creo firmemente en el arquitecto que imagina el “qué” (objeto o espacio), pero que también anticipa el “cómo”. Es fundamental, por tanto, recuperar los métodos de aprendizajes gremiales.

La sostenibilidad y la arquitectura están cada vez más unidas.

De hecho, en luis vidal + arquitectos nos enorgullecemos de incorporar la responsabilidad medioambiental desde el primer momento en que nos ponemos a pensar en el diseño. Por eso nos gusta más hablar de “responsabilidad”.

Creo firmemente que arquitectura y sostenibilidad siempre han estado unidas. Si bien, la revolución industrial dio acceso a energía barata y medios de transporte que permitían mover materiales de diversos tamaños a grandes distancias, desvirtuando en gran medida la relación de la arquitectura con el medio en el que esta se desarrolla.

No hay más que ver la arquitectura vernácula que se construía con materiales naturales cercanos. Se construían cubiertas inclinadas allá donde llovía bastante; cubiertas planas en climas mediterráneos; en climas con oscilaciones de temperatura entre el día y la noche, los muros eran gruesos para aprovechar la inercia del material; y se usaba mucho aislamiento (madera) en climas fríos. Un ejemplo extremo, pero muy ilustrativo, es el diseño y construcción de iglús en climas gélidos. El uso de formas esféricas en estos climas optimiza la relación superficie/volumen y es, por tanto, la opción más eficaz energéticamente en estos climas. En definitiva, a lo largo de la historia se ha construido con los medios disponibles, ayudándose de la experiencia transmitida por generaciones para construir de forma lógica y natural sin grandes esfuerzos. Esto es, en esencia, la sostenibilidad.

Es sorprendente que se hagan sistemas de calificación medioambiental para establecer que han de evitarse los materiales tóxicos, que ha de haber vistas al exterior, para buscar que entre luz natural y que se consuma poca energía. Es algo inherente a la arquitectura. Sostenibilidad y arquitectura siempre han sido una sola.

¿Cómo imaginas la arquitectura del futuro?

La imagino mucho más cercana al objeto para el que se destina. La arquitectura siempre ha sido un producto de la razón, que es en realidad la forma en la que el hombre es capaz de entender el mundo que le rodea. A raíz de la frecuente confusión entre razón y ración, los productos diseñados por el hombre suelen ser tan solo meras simplificaciones o abstracciones que el hombre hace de la naturaleza. Un atajo para solucionar un problema.

Es sorprendente ver cómo los objetos creados por la naturaleza resuelven mucho mejor los problemas para los que se “diseñaron”, objetos que jamás hubiesen sido creados desde un punto de vista racional. Así, podemos ver que el zooplancton en los océanos crea esqueletos minerales extremadamente ligeros, eficaces y bellos, y podemos comprobar cómo funcionan los mecanismos de termorregulación de los insectos, o la propia piel humana, que resuelve el intercambio energético con el medio ambiente de manera autorregulada. Se crean objetos bellos y funcionales que nos indica que el hombre tiene mucho que aprender y que se deben cambiar los procesos creativos.

Afortunadamente, la entrada de la digitalización en la arquitectura ha permitido incluir muchísimas más variables en el análisis arquitectónico, lo que habilitará soluciones más creativas para resolver los problemas actuales. Creo firmemente en una arquitectura mucho más imaginativa que surge de una cantidad de datos muchísimo mayor a aquella con que siempre hemos trabajado los arquitectos.

¿Algún proyecto importante que estés trabajando y que nos puedas desvelar?

Si bien es un proyecto en curso del que aún no hay mucha información pública, estoy ahora mismo en la dirección de obras de las Torres de Colón, en Madrid. Un proyecto de gran envergadura que, entre otras cosas, adaptará el edificio a las nuevas necesidades energéticas y funcionales del siglo XXI, por lo que aspira a ser el primer edificio de oficinas en altura considerado Edificio de Consumo Casi Nulo en España.

¿Cuál es el lugar más curioso donde te has inspirado?

Es una pregunta difícil de responder, pues he encontrado mayor inspiración en lo soñado o lo imaginado, tras ver libros y revistas, que, en lo experimentado en un lugar físico concreto, donde siempre he tenido más decepciones que confirmaciones.

Quizás, un lugar que me ha inspirado mucho ya desde antes de verlo, y cuya visita y vivencia supuso un gran regocijo para mí, ha sido la Kimbell Art Museum de Kahn, en Fort Worth. Para mí, el edificio perfecto, sin puntos débiles. Insuperable.

¿Algún proyecto soñado hecho realidad?

Muchos. He participado en proyectos que van desde la T4 en el Aeropuerto Internacional Madrid-Barajas o la T2 del Aeropuerto Internacional de Heathrow en Londres, hasta el Hospital Álvaro Cunqueiro en Vigo, y el de Can Misses en Ibiza. Recientemente, hemos liderado el diseño de las nuevas terminales internacionales de los aeropuertos de Pittsburgh y Boston, en Estados Unidos, que ya están en un buen grado de avance. Son bastantes los sueños logrados, muchos de ellos con luis vidal + arquitectos.

¿Qué te llevó a dedicarte a la arquitectura?

Yo no tenía intención de dedicarme a la arquitectura, tenía más vocación de ingeniero. Pero desde los 15 o 16 años comencé a ir a academias de dibujo de preparación para arquitectura porque mi hermana estaba cursando el primer curso de la carrera. Así, para ocupar mi tiempo libre en vacaciones, comencé a dibujar modelos, algo que me apasionaba, y ahí descubrí una habilidad hasta entonces desconocida. Me adentré en el mundo del arte y, posteriormente, de la arquitectura.

Esto supuso un cambio radical en mi forma de ver el mundo. Un cambio que fue todo un reto al inicio de la carrera y que, poco a poco, he adaptado hasta hacer convivir a mi parte técnica con la artística.

Cada proyecto es diferente, al igual que el entorno donde quedará reflejado físicamente. ¿Cómo se unen ambos conceptos?

Con conocimiento, imaginación y, sobre todo, sensibilidad. Sin estas tres características, es imposible captar la esencia de un lugar, la relación del edifico y los usuarios con el entorno, la forma de acceder a un edificio, la visión de cómo van a participar los usuarios en el edificio, la mejor adaptación climática al entorno, y miles de variables más que hay que anticipar, que requieren la participación simultánea de estos tres conceptos para poder desarrollar bien este trabajo.

Con la aparición de los mapas virtuales y su fácil accesibilidad en internet, es posible ver online el terreno y sus accesos viales, obtener los datos climáticos e, incluso, visualizaciones 3D automáticas. Estas herramientas suponen una gran ayuda, agilizando el proceso de acercamiento al sitio, pero también se desvirtúa la forma de entender el entorno, al permitir que muchos arquitectos lleven a cabo sus proyectos sin haber llegado a captar la verdadera esencia del lugar.

Yo me quedo con lo que Christian Norberg-Schulz definió como Genius Loci – de procedencia romana –el espíritu guardián de los lugares. Un espíritu que “da vida a la gente y a los lugares, los acompaña desde el nacimiento hasta la muerte y determina su carácter o esencia”.

En su famoso escrito, Norberg-Shultz lo define ayudado de la palabra “morar”, para remarcar la distinción entre “espacio” y “carácter”. Extraigo literalmente este párrafo de su escrito, que no puede explicar mejor mi visión de la relación entre el proyecto y el entorno:

“Cuando el hombre mora, él está simultáneamente localizado en un espacio y expuesto a un cierto carácter del ambiente. Las dos funciones psicológicas involucradas pueden ser llamadas 'orientación' e 'identificación'. Para ganar una fundamentación existencial, el hombre debe poder orientarse él mismo y debe saber dónde está. Pero, además, debe identificarse él mismo con el medio, esto es, debe conocer cómo él, es un cierto lugar.”

La forma de morar no la puede anticipar ningún ordenador, y es el diseñador el que ha de captarlo, visitarlo y vivirlo. Pero, sobre todo, ha de activar las tres características necesarias para encontrar su esencia: el conocimiento, la imaginación y la sensibilidad.

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