HOY ENTREVISTAMOS A DIEGO GRONDA

Diseñador internacional con más de 20 años de liderazgo en los campos de la arquitectura y el interiorismo 2021-07-26
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HOY ENTREVISTAMOS A DIEGO GRONDA

Esta ha sido su trayectoria profesional hasta el momento:

Diego Gronda es un diseñador internacional con más de 20 años de liderazgo en los campos de la arquitectura y el interiorismo. A lo largo de su carrera, Diego ha colaborado con algunos de los más influyentes operadores hoteleros, por ejemplo, Virgin Hotels, Nobu Hospitality, Taj Hotels Resorts and Palaces, Ritz-Carlton Hotel Company, entre otros. Asimismo, ha diseñado edificios residenciales y de oficinas, espacios culturales y de retail, así como master plans para ciudades artísticas en Hong Kong, Islas sostenibles en Qatar y mercados flotantes en Buenos Aires.

Nacido en Buenos Aires de padres de origen italiano, Diego estudió arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Tiene un Máster en Arquitectura de Parsons (The New School) of Design, donde se le concedió la Medalla de Oro AIA (American Institute of Architects) de la Excelencia en el estudio de la arquitectura.

Antes de crear STUDIO GRONDA, Diego fue director creativo de Rockwell Group y Rockwell Group Europe. Los proyectos, bajo su dirección, que han sido galardonados con reconocimientos incluyen: Virgin Hotels Chicago, W Paris-Opéra, Astor Grill y Gordon Ramsay en el The St. Regis Doha, Arts Hotel en Barcelona, y Jaleo (para José Andrés) en el The Cosmopolitan de Las Vegas.

 Permítenos conocerte un poco mejor ... 

¿Qué es para ti la arquitectura?

La arquitectura es el contenedor que nos protege y define como personas. No se habla lo suficiente de lo mucho que nos condiciona y afecta desde nuestra infancia los espacios físicos que nos rodean.

Cuando menciono la arquitectura me refiero a la vieja usanza de la palabra. De cuando la arquitectura aun lo definía todo: el edificio y su estructura, sus instalaciones, el interiorismo, el paisajismo y todas las demás disciplinas necesarias para definir un espacio único.

Hacia el final del siglo XX, la arquitectura se atomizó en muchas disciplinas distintas perdiendo, en muchos casos, el control o visión única de la obra. La “especialización”, algo que afectó a casi todas las profesiones, no siempre benefició a la arquitectura. En muchos casos, maravillosos edificios erigidos con espacios interiores totalmente ajenos a la idea generadora, o vice versa, poblaron el mundo. El concepto de diseño holístico definido a principios del siglo XX por popes como Mies Van Der Rohe, Louis Khan, Frank Lloyd Wright, Antoni Gaudí o Le Corbusier fue mermando hacia el final de este. A veces considero que nuestra profesión se “distrajo”.

Ya dentro del siglo XXI, donde la experiencia lo es todo, creo fehacientemente que debemos volver a nuestros orígenes. A un diseño que lo abarca y toca todo. A una experiencia única, con fuerte aferramiento a su contexto y con una visión de sostenibilidad que nos defina para los que vendrán.

La sostenibilidad y la arquitectura están cada vez más unidas…

Aquí es donde el siglo XX nos apartó, de alguna forma, de un aspecto esencial de la arquitectura: la sostenibilidad.  La arquitectura siempre fue sostenible. Parte del “arte de la arquitectura” era la utilización de los materiales mas idóneos para cada circunstancia y donde el contexto definía muchos de sus parámetros. Ante un mundo completamente globalizado en el siglo XX, los arquitectos aumentamos exponencialmente la cantidad de materiales y tecnologías a nuestra disposición. El mundo estaba en nuestras manos, pero, lamentablemente, pagando cara la falta de sostenibilidad que esta variedad nos ofrecía.  No deseo tampoco ser muy negativo. La globalización también enriqueció nuestro lenguaje arquitectónico de una forma explosiva. Creo que la concienciación de la sostenibilidad en el siglo XXI, algo fundamental para asegurarnos nuestra estadía en este planeta, ha devuelto el equilibrio a nuestra disciplina.

¿Cómo imaginas la arquitectura del futuro?

Uno de los pilares fundamentales de nuestro estudio es la transformación. Desde nuestro punto de vista, ya no podemos seguir construyendo edificios que se encuentran deshabitados la mitad del día. A su vez, un uso exclusivo y fijo de un edificio lo condiciona a la hora de modificar su funcionamiento ante lo imprevisto. La pandemia ha puesto esto último de manifiesto de una forma abrumadora. Navegamos un siglo donde los cambios imprevistos serán cada vez más sucesivos. Un edificio debe poseer una flexibilidad programática para afrontar la próxima pandemia o una nueva revolución del trabajo como la que estamos en este momento viviendo con el teletrabajo. Una estructura cara como la de un spa, o de oficinas en menor grado, no puede estar deshabitada toda la noche. El metro cuadrado en las grandes ciudades es cada vez más caro y difícil de encontrar. Los números dejan de tener sentido. Una ciudad cosmopolita y rica se basa en una diversidad de usuarios de mayor y menor poder adquisitivo. Que una ciudad sea solo para ricos solo la empobrece a nivel humano.

El demoler estructuras existentes también comienza a ser un problema a la hora de desechar escombros incrementando la polución. Recordemos que la sostenibilidad no solo afecta a los materiales, también se ve influenciada por los camiones de transporte de dichos desperdicios y las tierras que se dañan para siempre debido a la toxicidad, en muchos casos, de sus vertientes.  

También debemos incluir en la definición de transformación a la reutilización de edificios existentes. Acabamos de terminar el año pasado un nuevo hotel en la costa del sol de 420 habitaciones sobre 250 metros de playa. El hotel Ikos Andalusia fue construido sobre la estructura de dos hoteles de tres estrellas casi obsoletos. Dichos hoteles eran estructuras muy contaminantes, no reciclaban residuos, su utilización del agua no era óptima y atraía un turismo que poco contribuía a la zona ya sea por su bajo nivel de gasto fuera del hotel como así también el personal local que empleaba (menos de 70 puestos de trabajos). El nuevo hotel, construido utilizando el mismo “esqueleto” de los dos hoteles existentes, emplea más de 700 personas y está diseñado para poder abrir el turismo a la zona. Su utilización del agua y sus tecnologías de climatización sostenible benefician al medio ambiente de los vecinos que lo rodean.

Desde nuestro punto de vista, los edificios del futuro deben comportarse como seres vivos, modificándose según las necesidades repentinas y reutilizando cada metro cuadrado los 365 días del año. De esta forma, lograríamos reducir la densidad edilicia en las ciudades, así como las demoliciones y esto llevaría a un menor uso de materiales naturales como la madera, la piedra o el metal. Estas materias son limitadas. El reciclaje de dichos materiales todavía tiene mucho que mejorar, sobre todo en nuestro país.

¿Algún proyecto importante que estés trabajando y que nos puedas desvelar?

Estamos en este momento desarrollando dos nuevos proyectos de similar envergadura al Ikos Andalusia, uno en el Algarve y otro en Mallorca, que conllevan los mismos principios descritos anteriormente. Básicamente se trata de retirar del mercado estructuras obsoletas en ubicaciones privilegiadas y desarrollar edificios sostenibles sobre sus antiguos cimientos.

Acabamos de terminar hace un mes un hotel con 32 villas individuales en la isla de Phuket, en Tailandia. Dicho hotel se encuentra sobre una de las ultimas penínsulas vírgenes de la isla. Su impacto ambiental es bajísimo y es apenas se percibe desde el mar. El trabajo de paisajismo fue considerable para lograr una imagen de edificios “montados” sobre las copas de los arboles.

También estamos a punto de comenzar un spa de mas de 2.500 m2 enterrado a la vera del rio Támesis. La idea es que el edificio tenga el menor impacto ambiental y visual para no afectar una de las campiñas mas pintoresca de Inglaterra: Windsor.

¿Cuál es el lugar más curioso donde te has inspirado?

Mas de la mitad de nuestros proyectos construidos se encuentran en Asia. Desde mediados de los noventa, viajo a menudo a ese continente maravilloso. Encuentro inspiración en lo que mas nos diferencia de lo nuestro. Me fascinan e inspiran de manera las distintas culturas del continente. Me ayudan a cuestionar absolutamente todo lo que consideramos como cierto en el occidente. Es un buen ejercicio mental y nos ayuda a pensar siempre fuera de la caja. Los viajes intercontinentales de mas de diez horas, son también espacios de gran inspiración para mi. Diseñar sobre las nubes siempre me fascina e inspira a partes iguales.

¿Algún proyecto soñado hecho realidad?

Muchos, aunque me centro más en los no realizados aún. Sueño con diseñar un templo. Un edificio que me permita conectar la arquitectura, la luz y el espíritu.

¿Qué te llevo a dedicarte a la arquitectura?

Creo que lo llevo dentro desde muy pequeño. Mi padre era promotor de edificios en torre. El compraba la parcela, diseñaba el edificio (era ingeniero), lo promocionaba, lo vendía y posteriormente administraba. Tenía una estrategia muy holística del negocio. Controlaba todo lo que pudiese salir mal. Creo que heredé mucho de el.

Su apoyo a una carrera en humanidades fue fundamental. Mis hermanos fueron más gente de ciencia, como mi padre. Finalmente, una visita a una exposición de la arquitectura de Frank Lloyd Wright en Nueva York selló mi destino. Creo que siempre deseé ser arquitecto. Desde muy pequeño (10 años) cuando dibujaba plantas de casas en una pequeña agenda. Me llevó, sin embargo, muchos años más el darme cuenta. No me he arrepentido ni un solo día de mi decisión. La arquitectura es una carrera maravillosa. Disfruté muchísimo de la carrera en Buenos Aires y, posteriormente, en Nueva York.

 

Cada proyecto es diferente, al igual que el entorno donde quedará reflejado físicamente. ¿Cómo se unen ambos conceptos?

En la arquitectura existen dos vertientes, una donde el estilo del arquitecto domina el contexto como puede ser el caso de Frank Gehri. La segunda vertiente, muy distinta a la primera, donde el contexto define o prevalece sobre el arquitecto. Considero que nuestro estudio se ve mejor reflejado por la segunda vertiente. Jamás repetimos un diseño nuestro. Nos ilusiona siempre explorar y mejorar. Considero fundamental afrontar cada desafío con una visión abierta a lo que nos ofrece el contexto. Trabajando en América, Asia y Europa simultáneamente nos enriquece muchísimo.

Cada proyecto dialoga a su manera con su entorno.

Cada proyecto materializa lo mejor que hemos aprendido alrededor del mundo.

Cada proyecto es, por ende, único e irrepetible.

 

 

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